Raquel López Hernández

Formadora y consultora en IA responsable · Fundadora de Ethiceye
Maestra escuela pública
Valencia · 8 años
MIE Expert
Microsoft Educación
Asesora Plan Digital GVA
Generalitat Valenciana · Plan Digital Educativo
Europass Teacher Academy
Florencia, Italia · Casi 2 años formando a docentes europeos en IA
Colaboradora Founderz AI School
+450.000 estudiantes · Microsoft Partner
Colaboradora · European Digital Education Hub
Comisión Europea
Participante · EU AI Squad Workshop on Ethical AI
Bruselas · Comisión Europea

Por qué nace Ethiceye

Durante más de tres años he formado a docentes de toda Europa en inteligencia artificial. Herramientas, flujos de trabajo, prompts. Y cuanto más enseñaba, más evidente se volvía algo que casi nadie estaba nombrando.

La gente estaba aprendiendo a usar la IA, pero no estaba aprendiendo a pensar con ella.

He visto estudiantes entregar trabajos generados por IA sin comprender lo que estaban entregando. He visto equipos introducir datos sensibles en herramientas gratuitas sin que nadie hubiera tomado esa decisión conscientemente. He visto organizaciones adoptar IA porque era la tendencia, sin preguntarse para qué ni con qué consecuencias.

Ethiceye nace de la convicción de que alguien tenía que nombrar lo que estaba pasando. Que la tecnología no es el problema. Que el problema es delegar el pensamiento sin darnos cuenta.

Raquel López Hernández

No es suficiente aprender a usar la tecnología. Es necesario aprender a decidir con ella.

Áreas de especialización

Inteligencia artificial responsable
Formación IA para educación
Gobernanza de inteligencia artificial
Pensamiento crítico digital
AI Act y regulación IA España
Criterio pedagógico ante la IA
Cultura organizacional digital
Alfabetización IA

Criterio humano en la era de la inteligencia artificial

Vivimos en el momento de mayor acceso a la información de toda la historia. Y también en el de mayor confusión sobre qué hacer con ella.

La inteligencia artificial avanza más rápido que nuestra capacidad de entenderla. Y nadie se ha parado a preguntar lo más importante: ¿con qué criterio?

Porque lo que está en juego no es la inteligencia artificial. Es el pensamiento.

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